sábado, noviembre 22, 2008

Mezcla de Emociones

Tema(s) sugerido(s) por Dra. Kleine

Reflexiones de Parejas

Lo que todo mundo buscamos, pero cuando lo tenemos ya no lo queremos, será una máxima humana, que nadie valora lo que tiene hasta que lo ve perdido, ¿por qué? me pregunto, y sumado al el hombre es el único animal que tropieza 2 veces con la misma piedra, pues creo que vamos a estar en el hoyo por un buen rato. Cuando dos personas se conocen comienza a haber en el cuerpo varios procesos químicos y físicos, que nos recrean la ilusión de estar en un estado de increíble euforia que nos mantiene el interés por la otra persona en cuestión. Nos sentimos más vivos que nunca y con fuerzas suficientes para poder perseguir y, mejor aún, alcanzar nuestras metas y sueños y de pronto ya estamos enamorados de la otra persona.

Creemos que nuestra felicidad depende de la otra persona y esto es un pensamiento errático y lleno de mentiras, ponemos toda nuestra en la otra persona en que va a ser la que nos pueda conseguir nuestro tan anhelado sueño de permanecer en un perenne estado de felicidad y éxtasis emocional, pero no hay nada más alejado de la realidad, es un Dios ante nuestros ojos, oídos y piel, pero cuando la otra persona se aparece ante nosotros como lo que es, otro ser humano en búsqueda de las mismas ilusiones y vemos que lo a él lo hace feliz no es lo mismo que a nosotros y nuestro pensamiento recupera el control de nuestro ser y vemos que su comportamiento no es lo que habíamos estado observando bajo el hechizo del "amor", entonces es cuando sufrimos de desamor y le echamos la culpa al infeliz o a la desdichada con quien compartimos los últimos días, semanas, meses o años de nuestra existencia, la duración depende de cada quién y de cuan soñador(a) seas.

Si ya estando en pareja nuestros planes dejan de involucrar al otro o la otra y tenemos en puerta un cambio de código postal al que la otra persona no puede saltar, entonces nos encontramos ante dos opciones: 1) al no poder compartir el mismo tiempo y espacio dejar de consumir el pensamiento y el tiempo de la otra persona y simplemente dejarlo(a) ir o 2) continuar una relación a distancia, dónde los recuerdos y la melancolía tendrán roles protagónicos. La distancia es la peor enemiga de una relación y más si la relación no está consolidada y no tiene bases fuertes y raíces profundas, puede durar un rato, pero al ser animales sociales necesitamos del roce humano constantemente, unas palabras al oído, unas letras percibidas por los ojos en la mayoría de las veces nos van a ser suficientes para mantener la ilusión hacia la otra persona y la piel tendrá que recurrir a otra textura para cubrir su estimulación y felicidad perdida, entonces la otra persona encontrará ésta búsqueda de satisfacción básica inaceptable y lo acusará de infidelidad y de que ya no hay amor entro los dos, pero probablemente se equivoque, ya que el amor puede seguir existiendo entre ambos, pero la pasión que necesita el ser humano en su organismo y psique que necesita para seguir funcionando apaciguadamente probablemente se haya perdido. Al no haber ese intercambio de calor corporal entre la pareja el cuerpo necesita buscarlo de alguna manera, si la imaginación del sujeto es suficiente, la autoestimulación obrará milagros hasta el siguiente encuentro con ser amado, pero si es pobre de carácter y falto de imaginación el calor de otro ser vivo servirá de manera temporal para calmar esa sed que lo aqueja.

Si nos olvidamos de saciar esta sed con distintos néctares pronto el acto carnal de ser algo hermoso e inesperado puede pasar a ser algo cotidiano, soso y predecible y deja de tener la intención primaria, maravillar al ser humano. Las rutinas diarias hacen que perdamos el interés por el árbol que pasamos todos los días de camino al trabajo, la magnífica fachada de la casa victoriana que no miramos al regresar a casa y si así nos manejamos prácticamente para todo, en la cama no habrá variación y todo se hará de manera rutinaria para cumplir con acallar esa sed que nos impulsa a hacerlo, pero no saciará por completo nuestro instinto y deseo básico. Entonces los involucrados pueden tomar acción con sus propias manos y arreglar la situación o de plano dejar de sentir esa sed y dejar olvidada esa pasión que en su momento los inundaba de felicidad y gozo.

El tema de la infidelidad en la pareja es un tema con muchas aristas y matices, espinas y minas terrestres, se debe de tratar como cualquier otro tema político, porque cada quien lo ve a su manera y mirarlo de forma distinta puede atraer muchas atrocidades innecesarias a la relación. Lo que más me gusta pensar es que es una cosa compleja, compuesta por la fidelidad y la lealtad. Lo primero lo referiré como el mero hecho de pasar tiempo con una persona para compartir experiencias y lo segundo lo consideraré como lo relacionado a los momentos mentales de cada uno de los individuos. Si nosotros pasamos la noche acompañados en otra cama que no es donde por lo general acostumbramos hacerlo le estamos siendo infiel al sujeto original, pero esto no quiere decir siempre que estemos rompiendo nuestra lealtad con la otra persona, ya que al final vamos a seguir reposando en la misma cama que de costumbre y con quien hay algo formal. El cubrir esa necesidad de pasar tiempo en un momento dado acompañados por otro ser sin la intención de permanecer mayor tiempo que el necesario no rompe con la lealtad, ya que esta se rompe en el momento en que pensamos que nuestra pareja ya no es lo que nos llena el motivo de vivir y necesitamos buscar un nuevo motor vital, una persona nueva que nos haga brincar el corazón a quien estén dedicados todos nuestros esfuerzos, el dejar de querer estar al lado de esa persona rompe con la lealtad y es cuando la relación deja de tener un sentido real de ser y se torna en mera costumbre hasta que se encuentra el nuevo interés y según la madurez de las personas puede ser un paso cómodo sobre pétalos de rosa el cambiar de vida o por lo general puede ser un paso por brazas calientes que nos mantiene al borde de la desesperación y medidas radicales. Que al final de cuenta cuentas no van a servir de nada, porque nosotros no podemos hacer que nadie más cambie de actitudes o forma de tan sólo con desearlo o pedírselo, debemos comprender que esa historia pasó al baúl de los recuerdos y que debemos cerrar la tapa, ponerle candado y almacenarlo en la memoria de lo inmutable.

Despertamos a la realidad y nos damos cuenta que volvemos a estar solos, que nunca hemos estado unidos a nada ni nadie, desde que nos cortaron el cordón umbilical, y volvemos a tratar de hacer las paces con estar solos escuchando a nuestro propio latido del corazón. Muchos cambios ocurren al igual que las estaciones terrestres, podemos estar cálidos como en el verano y de pronto la peor de las ventiscas invernales nos cubre con su manto helado y al igual que con el clima si se le menten elementos ajenos al medio como un exceso de monóxido de carbono y una carencia de bosques para procesar este gas invernadero, las temperaturas corporales se volverán locas y cambiaremos tanto como la luna hace cambiar las mareas de los océanos. No nos sentimos a gusto con nuestra soledad y añoramos la compañía de quien es su momento nos dañó y nos dejamos llevar por este comportamiento lunático con todos sus constantes cambios.



La luna pasa de ser la cómplice de las noches más cálidas a la compañera de frías y húmedas noches, deja de brindarnos su hermosura para comparara al ser amado y nos convida su frialdad al no tener otro cuerpo que caliente el nuestro. Todo esto puede convertir al ser lastimado en una persona carente de ilusiones y la puede frustrar de sobremanera y pensar que en la vida todo lo que haga va a parecerse a sus vivencias recientes y generalizar a todo un género como maligno para su salud emocional y no va a ser capaz de encontrar a alguna persona que realmente la saque del error, porque va a estar condiciona desde antes y los prejuicios inundarán su mente negándole el beneficio de la duda. Sólo recordará cuando la risa le servía de imán para atraer a su presa a sus redes, cuándo alguien hacía que soltara una sonrisa lateralizada en señal de que su interior estaba explotando con miles de emociones y perdería el control sobre tal evento escapando por cada rendija que su consiente deje abierta a su inconsciente, aunque no sea el momento indicado para hacerlo pero así será y será una señal más de que al humano, en su mayoría, los sentimientos y las pasiones gobiernan sobre la razón y el pensamiento estructurado.

Y del tiempo perdido por todo esto, sólo se considerará así si de ahí no salió ningún aprendizaje que nos ayude en nuestra labor diaria de vivir esta vida lo mejor que podamos y de recordar que nuestra felicidad no depende de nadie más que de nosotros. Los únicos culpables de nuestras desgracias somos nosotros y si queremos perder más el tiempo olvidemos estas enseñanzas y sigamos repitiendo patrones nocivos.

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