Tarde pero Seguro: Reseñas
Sé que los he tenido muy abandonados, pero las labores cotidianas la falta de conexión en el trabajo y algunos otros compromisos y la flojera me han mantenido alejado de este mundo virtual, pero no me he olvidado de él, por lo pronto le dejo algunas de las reseñas de los conciertos de abril, está largo así que cada uno se puede ir a la sección que más le llame la atención.
Conjunto de individualidades: Yellow Jackets
Cuatro músicos virtuosos neoyorquinos, su estilo es jazz fusión y cada uno acompañando por sus instrumentos musicales: Russell Ferrrante en el piano y teclado eléctrico, Bob Mintzer en el saxofón y algo que le llamó electronic wind instrument, Marcus Baylor en las percusiones (batería estándar) y Jimmy Haslip en el bajo. Como casi todo en el jazz un escenario minimalista, un juego de luces primordialmente estático y cuatro músicos sólo en el escenario haciendo lo que mejor hacen deleitar los oídos de los oyentes, maravillándolos con su forma de tocar, no hay un “líder” claro de la banda, pero diría que está entre el saxofonista y el pianista. Un ambiente agradable se respira en el Lunario, el hecho de estar sentados con compañía agradable degustando de unas sencillas bebidas lo hace un espectáculo íntimo y amigable.
Todos maestros en su estilo, el piano con el sintetizador sobre su teclado dando la impresión de un monstruo alado con su doble fila de afilados colmillos de marfil y plástico, las manos los recorren con maestría pasando de uno a uno, estando en algunos momentos una arriba desafiando la gravedad y otra abajo desafiando lo tradicional, pero no pierden el piso ninguna de ellas, van y vienen, presionan y liberan, exprimen lo mejor de las vibraciones de sus cuerdas y bocinas, envidiando el momento recordando sueños frustrados de la infancia. Los instrumentos de viento con sus sensuales notas hacían desear estar en privado con la compañía realizando danzas horizontales sobre mullidas superficies que perdiéndonos en el tiempo, espacio y materia haciéndonos uno y dos a la vez, luego un solo que hubiera dejado a más de uno postrado en una silla tratando de recurar el aliento y el mareo provocado por el esfuerzo ventilatorio, pero Bob Mintzer se mantuvo inmutable a tal situación haciéndonos viajar por sonoros laberintos de placer. Jimmy Haslip al bajo eléctrico se notó desde el principio que disfruta hacer música como pocas actividades en su vida, rasga las cuerdas de la guitarra bajo con un deleite y un placer personal que contagia la alegría con la que lo hace que es todo un showman dando su espectáculo disfrutando de su presentación irradiando esa emotividad que da la felicidad pura y absoluta que es uno de los tesoros más buscados y menos encontrados. Marcus Baylor en las percusiones pasó desapercibido sin darse mucho a notar, tocando rítmica e inequívocamente hasta que llegó el momento de su solo, dónde la coordinación mano-pie se hizo más que evidente y la energía que le imprimía a cada golpe de tambor o platillo estallaba en miles de ondas sonoras que te envolvían y hacían vibrar con espasmódicos movimientos de cabeza. Al final sólo un armonioso sabor de boca, un dulce recuerdo auditivo y microplática muy agradable con cada uno de los miembros de la banda elogiando su manera de tocar y agradeciendo tan maravilloso concierto que culminó en la típica firma de autógrafo.
De regreso a la cuna del metal: Ozzy Osbourne (Black Label Society y KoRn)
No sé porque se les ocurre hacer este tipo de conciertos a media semana, evita que los proletarios trabajadores lleguemos a tiempo al concierto que comenzaba a las 19 horas del martes, por lo que ya llegué cuando estaban tocando Black Label Society, grupo del guitarrista ZakkWylde que acompaña al Amo de las Tinieblas, un grupo totalmente inspirado en los sonidos de los ochentas (el mismo Black Sabbath, Iron Maiden, Megadeath), presentando un sonido fuerte, cantos casi guturales, pero sin aportar nada nuevo bajo el sol y sin realmente prender al auditorio que no somos sus seguidores, unos cuantos “headbangeos” por aquí y por allá, pero sin mucho compromiso, un grupo telonero de esos que al final el grito de ¡otra, otra, otra! Quiere decir otra banda.
Llegó el turno de Jonathan Davis y KoRn, para mí era la primera vez que los veía en vivo y sólo porque venía junto con pegado con Ozzy Osbourne, porque después de sus últimas producciones con un soft-numetal rayando ya en lo pop no me habían interesado desde el Issues, entonces no iba con mucha ilusión de verlos tocar en vivo, porque uno volteaba alrededor y veía muchos pubertos, fresas, rockers-wanna be y pensaba en todas las noches que pasé en el Rockotitlán y otros sitios Underground rodeado de ropas negras cubriendo seres humanos emanando las más puras esencias de sus glándulas entre los codazos, patadas y empeños del slam, volando por los aires y cayendo sobre la humanidad desenfrenada de metaleros agitando sus largas melenas al compás de los tamborazos y riffs. Y me decía ya nada es igual, uno cambia poco (o por lo menos uno ve que cambian pocas cosas en él) pero sí nota los cambios del entorno. Pero una vez que comenzaron a sonar los primeros acordes todo cambió el sonido fuerte y distorsionado rayando en lo electrónico me hicieron vibrar y revivir viejos tiempos, muchos comenzamos a brincar y agitar las manos furiosamente al aire invocando dioses prohibidos. Tocaron muchos de sus viejas rolas, A.D.I.D.A.S., Freak on a Leash, Falling Away From Me Faget, Helmet in the Bus, Blind, Got the Life entre otras Love Song, Hold On, Coming Undone, Here To Stay, Throw Me Away, Trash, Bottled Up Inside, Kiss, Evolution, Blind, Haze, Ever Be y la verdad la energía de Jonathan Davis en el escenario se contagia a todo el público y ese micrófono diseñado por HR Giger es una maravilla visual que le pone un toque más de oscurantismo al espectáculo sonoro que estábamos presenciando.
Pero por fin llegó el momento por el que la mayoría de los seres de inframundo de oscuros corazón nos habíamos congregado ahí escuchar y presenciar al amo de las tinieblas a uno de los evocadores del maestro de lo prohibido más prominentes, la persona que le arrancara la cabeza a un murciélago real, poder estar frente a frente con uno de los padres del metal, para muchos el padre el metal no era cualquier cosa era un acontecimiento al que todo metalero que lleve pesadas entrañas no podía faltar. Se apagan las luces, los gritos, chiflidos y alaridos se hacen presentes invocando al Dios de lo oscuro hecho hombre, se escucha O´Fortuna, la obertura de Carmina Burana, mientras que en las pantallas proyectan cruces invertidas, hasta que después de unos minutos que parecen eternos por el ansia de querer presenciar el concierto se aclara la imagen de las pantallas y aparece lo que es un barco pirata, lo cual no entendía a bien el por que hasta que aparece Ozzy caracterizado de Jack Sparrow arrancándole la cabeza a un perico, ahora sí de utilería, de un mordisco al momento que millones de gargantas se desgarraban entre la euforia y las risas y así pasamos a la siguiente escena parodiando otras series de televisión (The Office, The Sopranos) y películas (Borat, ) hasta que por fin todo se vuelve tiniebla y lo único que la rompe es la voz característica que se hiciera tan popular ya hace un par de décadas abriendo con I Don’t Wanna Stop, con cada una de las canciones que interpretaba, nos íbamos adentrando más y más en parafernalia infernal e íbamos avanzando terreno, entre brincos y slam comenzamos a escuchar el concierto a la altura de la torre de sonido y terminamos a 2 personas de la valla de seguridad como en los viejos tiempos. Afortunadamente, pudo interpretar canciones de todo el repertorio musical desde Sabbath hasta su etapa como solista, probablemente las que más prendieron los ánimos del auditorio fueron los clásicos como Iron Man, Paranoid, Mama I'm Coming Home, Crazy Train, War Pigs, pero también se corearon canciones como Mr Crowdy, Suicide Solution, Bark at the Moon, Road to Nowhere, I Don’t Want to Change the World, I Don’t Wanna Stop y Here for You. La verdad es que uno pensaría que a la mitad del espectáculo saldría una enfermera con un tanque de oxígeno para reanimar a Osbourne, pero obviamente con sus limitantes aguantó todo el show de pie, yendo y viniendo de un lado del escenario al otro, impregnándose de vitalidad con la energía del público prolongando la agonía del final, con dos encore, el primero que culminó con un sólo de varios minutos, tal vez más de diez minutos, de ZakkWylde haciendo tiempo en lo que el Amo de la Tinieblas descansaba un poco para regresar al segundo encore y decirle al público que mientras más locos nos pusiéramos más canciones iba a tocar terminando por tocar 3 de 4 que había mencionado y despidiéndose diciendo que en México el público era de puta madre, obviamente todo esto en inglés ya que no hubo nada de interacción verbal de su parte en español.
Uno de los conciertos que más he disfrutado por la importancia que Ozzy Osbourne y Black Sabbath tienen a la historia del metal.
Rodrigo y Gabriela
Al día siguiente era este concierto también tan esperado, ya que mientras estuve en el viejo continente busqué conciertos de ellos y los que todavía no estaban totalmente agotadas las localidades me quedaban a mayor distancia de traslado, luego cuando tenía tiempo no tenía dinero y cuando tenía el dinero no tenía el tiempo, pero en fin por fin se propusieron regresar a la tierra que los vio nacer y que fue musicalmente tan ingrata con ellos, uno pensaría que el Lunario sin sillas, sería suficiente para poder albergar a los pocos, aún, seguidores que este par de guitarristas clásicos heavy metaleros tienen en su país. Pero de las aproximadamente mil almas que ahí estábamos teníamos conocimiento de causa de la calidad de interpretación de este par de músicos y tenía la impresión que verlos en vivo iba a ser todo un espectáculo aparte y así fue, una maravilla visual y auditiva, hablando poco pero comunicándose con sus guitarras con el público que les aplaudía a cada interpretación lograron una conexión mística con cada uno de nosotros que no habíamos tenido la oportunidad de verlos en vivo. Tanto han pegado en Europa que allá me fui a encontrar sus discos, uno de estudio uno en vivo, una persona de Irlanda que los estaba escuchando alguna vez que pasé por ahí y en el concierto platicar con Nyle el irlandés sin acento irlandes que había viajo la mitad del mundo para ver a Rodrigo y Gabriela, a Stephanie su amiga de Conecticut o a los dos moto-aventureros de Colorado que querían recorrer el continente americano en motocicleta, pero que hicieron una parada especial para venir a este concierto. Todos nacionales y extranjeros estábamos esperando el momento en que salieran modestamente ataviados con lo que también hubieran podido haber salido a la calle ese día, su par de guitarras electro-Valencianas y talento en cantidades desbordantes.
Tocan con una facilidad bárbara, que parece que nacieron con la guitarra entre las manos, y la percusión de Gabriela en el cuerpo de la guitarra, más los rasgueos que hace hipnotizan a la gente y la hacen vibrar, Rodrigo con sus arpegios no se queda atrás y es quien más interactúa con el público al pararse y caminar de un lado al otro del pequeño escenario y agitar las manos para pedirle al público que aplauda o grite. Fue una experiencia alucinante poder ver a este dueto interpretar sus canciones (Diablo Rojo, Ixtapa, Juan Loco, Satori) y adaptaciones (One, Master of Puppets, Orion de Metallica, Wish You Were Here de Pink Floyd, cantada por la inmensa mayoría del público presente ya que ellos no cantan, Stairway to Heaven de Led Zeppelin y Take Five de Dave Brubeck) en suelo nacional. Aunque su disco homónimo tiene casi tres años de que salió en Europa apenas se comienza a comercializar en México, pero no vaya a ser el !”#$%&/ de Luis Miguel porque obtiene cuádruplo disco de platino, por ser un monito cilindrero que lo único que hace es poner su supuesta carita bonita y su voz simplona e insulsa, para que la borregada caiga a sus pezuñas, mientras músicos reales quedan en el anonimato porque su música no es “apta” para todos.
Grandiosa experiencia que recomiendo ampliamente, yo sé que cada que tenga la oportunidad de ir a verlos tocar en vivo la voy a aprovechar.
Festival Refresquero de Jugo de Calabaza: Smashing Pumpkins
Me tocó poder ver a los Smashing Pumpkins hace 11 años cuando vinieron por primera vez al país y en esa ocasión me tocó estar tan cerca del escenario que podía ver que D'Arcy, que en esta ocasión ya no vino, no traía sostén bajo su blusa blanca. Como eran el Grupo Principal del cartel donde también figuraba The Mars Volta, Bright Eyes, My Morning Jacket, Austin TV, Ely Guerra, que venía de cabello lacio y le agradecí que se quitara el afro, no llegamos tan temprano a ver muchos de los grupos, lamentablemente Belanova se coló entre los mejorcitos grupos y nos tocó de fondo en lo que esperábamos en la fila para comprar unos hot dogs, la verdad estuvo bien el lugar para lo que uno iba a hacer que era ir a escuchar música, había algo de escenografía “urbana” simulando flores gigantes que sólo sirvieron para que algunos de guarecieran de la lluvia, el sonido de los escenarios estaba regular, porque cuando se sobreponían dos grupos al mismo tiempo sí se llegaban a mezclar los acordes de uno y de otro en las partes más cercanas entre los espacios reservados para los asistentes. Llegamos ya cuando estaban en pleno los conciertos de Ely Guerra y Austin TV, y fue en ese orden que nos detuvimos a escucharlos. Ely con su rock y voz melódicos siempre me ha gustado y me parece muy agradable al oído y la vista, una vez terminada su pare nos pasamos al otro escenario donde estaba Austin TV a quienes tampoco había escuchado en vivo y que me parecieron muy buenos músico y un espectáculo que hace mucho no había visto en donde todos salen disfrazados, por lo menos con máscaras emulando calaveras de azúcar. Luego vino la pausa para comer y regresamos a escuchar a My Morning Jacket, encontrándonos con varios de los locutores de Reactor 105.7 que también estaban disfrutando del evento. Durante toda la tarde la lluvia estuvo amenazando con aparecer y ahuyentar al público asistente al evento, por lo que no se dejaban de ver por todos las capas azules de plástico que te venden tan oportunamente los ambulantes, sólo hubo como unos cuarenta minutos en que sí llovió un poco más tupido, de la lluvia que llaman moja pendejos.
Por fin llegó el momento de acercarnos al escenario para poder estar a tiro de piedra del mismo, pero la verdad no llegamos tan cerca como hubiéramos querido, aún así no estuvo tan mal y podíamos observar todo el escenario, una agrupación de Smashing fragmentada por las faltas de D'Arcy e Ia, pero con Jimmy Chamberlain en la bataca, a quien no me había tocado verlo y escucharlo la vez pasada por su problema de adicción y fue una grata sorpresa poder apreciar su arte musical y así poder decir que logré ver actuar en vivo a los Smashing originales, lamentablemente no todos al mismo tiempo, pero que tanto son unos 11 años. Estábamos rodeados de verdaderos admiradores de los Smashing ya que por todos lados escuchas corear sus canciones sin “ken leearlas”, en momentos había mucha emoción y nos poníamos a saltar en otros momentos sólo nos meneábamos rítmicamente de un lado a otro y en momentos una gorda que no la parecía tener suficiente espacio se empujaba de un barandal y nos dejaba menos espacio vital a unos cuantos.
Los Smashing Pumpkins estaban programados a salir a las 22 horas cosa que más o menos sucedió sin mucho retraso e iban a terminar su presentación a las 23:20, cosa que también sucedió casi con puntualidad inglesa, ya no regresaron para el encore, vinieron, hicieron su show y se fueron. Pero fue un buen concierto tocando la mayoría de sus éxitos, faltando unos pocos que podrían haber prendido mucho más al público no puedo decir que no lo disfrute, pero me gustó mucho más el concierto anterior.
Easy Star All Stars
Si de por sí escuchar a Pink Floyd es todo un viaje escucharlo en reggae es todavía mucho más elevado y no por la cuestión de calidad musical sino de dejarse llevar por el ritmo y candencia de la música Roots. Los Easy Star All Stars son músicos tienen dos discos, yo les quiero llamar tributo, a dos de las más grandes bandas de nuestros días, Pink Floyd, llamado Dub Side of the Moon y otro a Radiohead, llamado Radiodread. Este evento fue en el Salón Los Ángeles en plena colonia Guerrero, por lo que decidimos llegar en taxi todos y dejar los autos en un lugar más seguro, llegamos un poco tarde a la hora de inicio del Festival R donde también tocó Maka B y nos pareció que iba a estar hasta su madre, porque había una gran fila de espera a la entrada a pesar de que el evento ya tenía dos horas de iniciado, pero la fila avanzó rápido y al entrar nos dimos cuenta que más bien fue que todos llegamos tarde porque el salón se veía a la mitad de su capacidad, llegamos a pedir una caguama para no estar dando vueltas por la chela y nos dirigimos hacia el frente del escenario a perdernos entre los sonidos melódicos de protesta. Con eso de que ya había entrado en vigor la ley de protección al no fumador, la verdad es que el ambiente no se respiraba igual a otras tocadas de reggae a las que he ido donde en todos lados se respiraba pura vida, pero ahora sin poder ocultar el humo con el de los cigarrillos creo que la opción era llevar un lunch con green cakes. Es bastante peculiar escuchar canciones conocidas desde hace muchos años con mezclas y ritmos tan deliciosos como pueden ser los acordes de esta música que se mete por todos los poros de la piel y te hace bailar suavemente como mecido por las olas de un mar donde se pierde tu mirada y en una playa lejana en donde hasta sientes la arena de la misma en lugar de tus zapatos. Escuchar esta música es regresar a lugares poco urbanizados en donde las reglas sociales no aplican y donde la libertad probablemente ya no es tan apreciada como por las generaciones anteriores que sí vivieron el proceso de abolición de la esclavitud, pero que ahora ya se ve como algo totalmente cotidiano y común y ya nadie se pone a pensar en que antes no era así. Una vez terminado el trance musical emprendimos la retirada al punto de partida un taxista nos metió a nueve pelados en una camionetita, tipo guayín o algo por el estilo y el tamaño y creo que para la hora y el número de personas que éramos nos dejó barato el pasaje. A la llegada a la casa del cuate de mi hermano, eran cerca de las 4 am, unos la querían seguir y otros de plano ya las daban, así que como dijeran ahí se rompió una taza...
Prometo ya no perderme tanto y aunque sea escribir algo como si fuera twitter. También perdonen la falta de imágenes pero por seguridad de mi cámara no quise llevarla.

