No me des sólo...
ponme donde haya, es lo que muchos piensan, y eso me pasó el 2 de febrero del presente año, cuando Garash me dijo que tenía boletos para el concierto de Deftones en el Salón 21 y que uno de esos estaba destinado para mi. Ese día en la tarde nos quedamos de ver cerca de su trabajo para dejar un carro e irnos en el mío, decimos llegar a barrer el lugar, porque no sabíamos que tan pesado se iba a poner el tráfico de la ciudad del caos, íbamos escuchando la nueva producción del grupo al que íbamos a ver y escuchar, ya que era el que menos conocíamos, para por lo menos cantar los coros. Llegamos al lugar con bien, encontrando un lugar muy cerca del lugar el evento, claro que la correspondiente cuota a los viene que hacen su agosto con este tipo de eventos, ya que no sabíamos que había valet parking por parte del salón, pero en fin salió mejor, no me gusta que los valet manejen mi carro.En el tiempo que nos quedó buscamos mercancía de la banda, para recordar tal evento, yo no compré nada pero Garash sí se compró su camiseta, porque él tenía pases para el "meet and greet" con la banda previo al concierto, además de la entrada regular, en lo que esperábamos a que entrara al "meet..." platicábamos de "X" y de "Y" de hoy y de antaño, en eso cuando se acercan las personas de Reactor que fueron los que organizaron la convivencia previa con los miembros de la banda se percatan que faltaban un par de personas para conocer a los miembros del grupo y como yo estaba ahí esperando a que Garash entrara a conocerlos, me dijeron: -mira espérate aquí y si no llegan las personas entras en su luga, y yo muy obediente me quedé ahí esperando hasta el último segundo, cuando gracias a Gloria "N" que no llegó, pude entrar con Garash y conocer a los miembros de la banda.
Estando afuera haces bastantes mapas mentales de lo que podrías platicar o preguntarles, pero ya en su presencia todo eso vale madres y ya no sabes si saludarlos de mano, darles un abrazo, felicitarlos, agradecerles, todo se te esfuma y sólo piensas en conservar ese momento en la memoria, así que sacas tu cámara, en este caso la cámara de Garash y te retratas con los miembros (Stephen Carpenter, Abe Cunningham, Frank Delgado, Chi Cheng y Chino Moreno) que venía de un trance de THC que aspirábamos de lejos, con ganas de pedirles que los pusieran en ambiente y sólo les puedes pedir que te dejen su rúbrica en lo único que llevas preparado para tal ocasión (ya que los discos que poseemos en casa, mis hermanos y yo, nunca aparecieron, seguro estaban en Querétaro con uno de ellos) así que mi boleto aumentó su valor de categoría de basura a memorabilia del grupo y grandes recuerdos.

El boleto del recuerdo
El concierto estuvo fuerte como se esperaba, hace mucho que participaba en un buen Slam, donde la gente supiera las reglas cívicas de esta incivilizada actividad, donde poco a poco vas llegando hasta adelante, claro atrás de los fresas fila cero, pero donde está el verdadero ambiente, donde te cae la gente que vuela a tus espaldas, te aplastan las olas humanas que desde atrás quieren estar más cerca de sus "ídolos" y donde la respiración se hace entrecortada entre que te limitan tu capacidad torácica y que el aire está totalmente humedecido y cálido por la gran cantidad de gente que está saltando, cantando, "headbanggeando" y disfrutando de una buena banda de rock.
Al final del concierto, te das cuenta que la gente a la que ves a tu alrededor ya no es la que te encontrabas en los conciertos de antaño, que las nuevas generaciones están invadiendo tus espacios de entretenimiento y que tus amigos y conocidos (casados o atados) ya no te acompañan porque tienen que cambiar pañales o sacar para el gasto de 2 ó 3 bocas, pero aún así siempre habrá gente acompañándote en tales eventos y que no importa donde sean o cuándo van a estar contigo, dando codazos y patadas a diestra y siniestra, poniéndote el "pie de ladrón" para elevarte sobre el gran océano de gente que se forma en este tipo de eventos y quien no lo haya hecho se pierde de una gran experiencia de catarsis y liberación de estrés y energía malsana.
Todo quedó en silencio y la gente comenzaba a desalojar la sala, traíamos las playeras y pantalones empapados de sudor, una de mis botas sufrió daños que me obligaron a "chanclear" el resto del viaje, mientras nosotros todavía con batería eran aproximadamente la 12 de la noche y todas las llamadas que hicimos para ver quien se nos unían resultaron infructuosas, así que nos resignamos y como dijeran aquí se rompió una taza y cada quien para su casa, pero nos fuimos con grandes recuerdos de una muy emotiva noche, también con el agradecimiento al viene-viene que no se fijó que dejé mi carro abierto durante toda la función y a Gloria que nunca llegó, gracias a la lluvia y al tráfico.
*La máscara no representa fielmente mi estado de ánimo
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