de como subir al Tibidabo y no perderse en el intento
Para los que no estén familiarizados con la geografía, orografía e hidrografía de Barcelona comenzaré a decir que su frontera norte es el ríoBesós, al sur el río Llobegrat al este el Mediterraneo y al oeste el cerro del Tibidabo, situado en la sierra de Collcarola, a 412m de altitud. Aislado por líneas de fractura longitudinales y transversales seguidas en el NE y el SO por los valles del Besós y del Llobregat. En la cima se encuentra un parque de atracciones y el templo del Sagrado Corazón. Con este antecedente diré que hay una forma fácil de subir y una difícil, adivinen cuál escogí, en efecto la complicada.
Vista desde abajo de la antena de comunicaciones en el TibidaboPara subir de manera civilizada y tranquila se puede utilizar primero un tranvía antiguo que sigue funcionando en la actualidad como atracción turística desde la última estación de metro, bus o tren que llega a ese punto y de donde llega el "Tram Azul" a la mitad de la falda del Tibidabo se toma el funicular y se viaja sentadito hasta la punta del cerro. Ah, pero no, Real-X no quería comodidades quería aventura y comenzó a subir a pie desde la estación del tranvía pasando por un parque público que se cruzó en el camino cuyo mapa a la entrada marcaba un camino bastante sencillo para atravesarlo, lo que pasaba en ese momento es que estaba anocheciendo y que la vegetación del parque estaba algo tupida, por lo que por trayectos casi casi me metía en la mismísima boca del lobo y con la paranoia del Defectuoso donde en cada esquina habita un hampón dispuesto a despojarte de tus cosas pues yo escuchaba voces por todos lados al punto de quitarme los audífonos del mp3 (para no hacer comercial, ya tienen bastante publicidad) para poder estar atento al momento en que la banda de Rubén Cachuta (adaptación castellana de Robin Hood) me cayeran para despojarme de cuanta posesión material poseyera (sí me gustó el pleonasmo, aprovechando que estoy por acá, ver abajo), cosa que no ocurrió hasta que salí del mentado parque después de dar un par de vueltas no previstas en el mapa inicial y ya estaba frente a la estación del funicular.
Caminando un poco por la zona preguntando la hora del último viaje de bajada hacía abajo (acá en Cataluña hay que especificarlo, porque igual y hay bajadas para arriba o subidas para abajo y salidas para adentro y entradas para afuera, uno nunca sabe) y observando varios caminos que me podrían hacer llegar a pie hasta la punta del cerro inicié el recorrido pensando en seguir la vía del funicular, que fue lo que se me hizo más coherente. Inicie la subida hacia arriba (nuevamente para que no quede duda) pasé por una casa de retiro de ancianos y luego comencé a escuchar a varios perros ladrar y me dijo -chin ya me cayó la jauría, espero que los perros de aquí también se espanten sólo con agacharse a simular recoger una piedra sino me cargó la chingada, por que no encuentro ni un pinche palo para espantarlos. Seguí caminando y de pronto tras una curva en el camino veo varias casas de perro al lado del camino con sus respectivos platos y un enorme animal peludo y café-gris, un cerdo que parecía jabalí, sólo no tenía los colmillos crecidos, pero que de golpe de vista con la luz en ocaso parecía que en cualquier momento se me iba a aventar protegiendo las croquetas de perro que se estaba comiendo, pero no, me tuvo más miedo de lo que yo a él y se alejó un poco y yo seguí mi camino hasta que vi a los perros ladradores tras una reja enojados por el acto consumista del cochino y un montón de gatos libres del otro lado del camino esperando que el puerco terminara para ir a comer también, esos terrenos eran de una casa protectora de animales.
Siguiendo el camino llegué a un punto donde arriba se veía otro camino principal donde al parecer pasaban ciclistas y corredores y decidí tomar un camino a campo traviesa, que no se veía tan complicado hasta que la primera rama con espinas me arañó la pierna desnuda, porque llevaba bermudas y mejor regresé al camino a sabiendas que mi integridad física iba a estar más protegida viendo unos pocos minutos más adelante como mi camino seguro me conducía al principal, para todo esto cabe mencionar que llevaba un mapa sin topografía e incompleto del cerro del Tibidabo y que no llevaba mi brújula, así que lo estaba siguiendo a como mejor me daba a entender. Una vez en el camino principal decidí recorrerlo hacía la izquierda al ver que la pendiente ascendía hacia arriba (sí lo sé, pero a donde fueres haz lo que vieses) caminé y caminé me pasaron un ciclista y un corredor y seguí caminando y ¡oh sorpresa! el camino después de un momento daba una vuelta de casi 180° que descendía a tierras más bajas (ídem) y fue el momento en que yo di un giro de 180° comencé ahora sí a trotar al ver mi grabe error y pensando en todo el tiempo que había perdido siguiendo mi falsa corazonada e interpretación del medio mapa.
Seguí corriendo hasta que vi una familia paseando un perrito y les pregunté que si iba en la dirección correcta para subir al Tibidabo, a lo cual me respondieron con una indefinición tal, porque no sabían si subía o no, que ese camino llegaba a una fuente, bueno decidí seguir ese camino, hasta que me topé con un ciclista y corriendo a la par, para no hacerlo disminuir su paso, me dijo que sí, que siguiera todo hacia arriba subiendo (ídem) por ese camino para llegar a la punta del cerro. Yo preocupado por el último viaje del funicular y sin saber qué me podría encontrar allá arriba o si iba a poder bajar esa noche, ya estaba haciéndome a la idea de que iba a pernoctar en medio cerro, pero seguí corriendo en trayectos, caminando rápido en otros, encontrando un par de junkies por ahí fumando su porro, me hubiera quedado pero odio fumar cuando estoy agitado (por el ejercicio físico) y llegué a un punto donde vi volver la esperanza porque crucé la vía del funicular nuevamente, pero viendo el reloj y observando la vía me di cuenta de que el último funicular estaba pasando a mi costado. Tenía de dos sopas darme por vencido y regresar o seguir y arreglármelas allá arriba para bajar abajo (ídem) y le seguí, por un momento dado me llegó la loca de meterme a las vías del funicular, pero no hubiera sido tan divertido.
Es maravilloso cuando el camino te acerca al lugar a donde te diriges y horrible cuando te aleja así seguí un par de kilómetros zigzagueando, la verdad no sé cuanto camine/corrí pero estuve al borde de desvanecerme, hasta que por fin llegué a algo civilizado una carretera donde circulaban una cantidad indefinida de vehículos todos de bajada y ¡chale! yo todavía yendo de subida, pero bueno tenía un objetivo en mente y no iba a echarme para atrás y continué cuesta arriba, hasta que por fin llegué a la mentada punta del Tibidabo para encontrarme con que sí hay camiones urbanos que te llevan a Plaza Cataluña y pregunté por el último y afortunadamente todavía había uno así que me quedé un rato a descansar, disfrutar de la vista y tomar una refrescante bebida gasificada y endulzada para no sentirme tan débil, hasta que llegó el mentado bus y pude regresar a la civilización.
*perdón por lo movido de las fotos pero no llevaba trípode y eran tiempos prolongados de exposición
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