martes, marzo 27, 2007

Cuando las cosas no cambian... mucho

Hace unos días pude asistir a la coronación de reynas de la primavera de unas sobrinitas, que viven en una pequeña ciudad de Jalisco, llamada "El Grullo" y hace entre 15 y 18 años que no me paraba en esa ciudad, que antes era un pueblo, pero la verdad las cosas no han cambiado mucho desde entonces... sigue siendo un pequeño pueblo donde en los arcos al rededor de la plaza principal se ven las mismas tiendas, con cambios sólo en la mercancía que venden, la misma plaza tuvo pocos cambios, sólo el piso, unas fuentes nuevas y la ampliación de la misma... Ahí se pueden comprar nanches o changungas como les conocen ahí, tejuino, una bebida fermentada de maíz y las típicas paletas y helados... el mercado que antes rebosaba con frutas, verduras, carnes, pescados y mariscos, huaraches y calzado, ropa, juguetes nacionales de plástico... ahora no hay tanta variedad de puestos como antaño pero muchos han cambiado sus productos por discos, DVD's y juegos piratas... lo que me pareció fabuloso fue una promoción de un teléfono celular que venía con tiempo aire y su botella de tequila de 3/4 por tan solo $350 pesos... en fin ahí también se produce una bebida refrescante, que es un fermento de una planta familiar del agave llamada lechuguilla, que no llega a ser alcohólico y muy sabroso, casi siempre que va alguien o vienen mis tíos es de rigor una bolsa llena de dicho "licor" de dioses... fuera de eso el pueblo no cambia, continua con sus mismas calles empedradas, la misma gente y un montón más, la agricultura que se ve muy próspera, hay un ingenio cañero y fuimos a comer a un rancho criadero de tilapia, donde puedes pescar tu propia tilapia y te la cocinan como gustes o de plano pedirla nada más, por que no es cosa sencilla y más si la gente no sabe pescar, creo que en mi otra visa fui pescador porque siempre que he incursionado en esta actividad he sacado algo ya sea de presa o mar, nunca he pescado en río y aquí no fue la excepción, ya que te prestan la piola para sacar tu comida y mis sobrinitas la pidieron y te la dan con todo y carnada (lombrices de tierra vivas) y ahí me tienen enseñándoles a pescar para que no se encajaran los anzuelos y poniéndoles la carnada y hasta que se aburrieron me di a la tarea de lanzar yo el anzuelo y al segundo lance que saco uno de tamaño medianito-grande, que como ya habíamos comido sólo nos lo pusieron para llevar, así fresco, también hay una "pista" de recorrido extremo al cual no podía faltar el subirme y hacer el recorrido, que la verdad sí me dio miedo, porque es por cables y había viento que los movía mucho al final la tirolesa no estuvo tan rápida como esperaba pero aún así fue una buena experiencia extrema... en fin fue un hermoso viaje de recuerdos en donde me la pasé muy a gusto con mis familiares y me divertí mucho en su festivalito de la primavera en donde hasta el presidente municipal del pueblo fue a coronar a una de las reynas...

Por cierto esta hermosa gatita se llama Brujita, me enamoré de ella, a pesar de que soy una persona de perros...

Update: algo que sí cambió es que antes los fines de semana en la plaza la gente salía a dar la vuelta pero los jóvenes la daban de una manera muy peculiar, las mujeres caminaban en un sentido en la parte interna de la plaza y los hombres en la externa y si querían quedar con alguien y platicar agarraban y caminaban juntos en el mismo sentido... esto es de lo poco que cambió en este lugar perdido de la sierra de Jalisco....

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