Cuando las cosas no cambian... mucho
Hace unos días pude asistir a la coronación de reynas de la primavera de unas sobrinitas, que viven en una pequeña ciudad de Jalisco, llamada "El Grullo" y hace entre 15 y 18 años que
no me paraba en esa ciudad, que antes era un pueblo, pero la verdad las cosas no han cambiado mucho desde entonces... sigue siendo un pequeño pueblo donde en los arcos al rededor de la plaza principal se ven las mismas tiendas, con cambios sólo en la mercancía que venden, la misma plaza tuvo pocos cambios,
sólo el piso, unas fuentes nuevas y la ampliación de la misma... Ahí se pueden comprar nanches o changungas como les conocen ahí, tejuino, una bebida fermentada de maíz y las típicas paletas y helados... el
mercado que antes rebosaba con frutas, verduras, carnes, pescados y mariscos, huaraches y calzado, ropa, juguetes nacionales de plástico... ahora no hay tanta variedad de puestos como antaño pero muchos han cambiado sus productos por discos, DVD's y juegos piratas... lo que me pareció fabuloso fue una
promoción de un teléfono celular que venía con tiempo aire y su botella de tequila de 3/4 por tan solo $350 pesos... en fin ahí también se produce una bebida refrescante, que es un fermento de una planta familiar del agave llamada lechuguilla, que no llega a ser alcohólico y muy sabroso, casi siempre que va alguien oPor cierto esta hermosa gatita se llama Brujita, me enamoré de ella, a pesar de que soy una persona de perros...
Update: algo que sí cambió es que antes los fines de semana en la plaza la gente salía a dar la vuelta pero los jóvenes la daban de una manera muy peculiar, las mujeres caminaban en un sentido en la parte interna de la plaza y los hombres en la externa y si querían quedar con alguien y platicar agarraban y caminaban juntos en el mismo sentido... esto es de lo poco que cambió en este lugar perdido de la sierra de Jalisco....
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